Bombillos ahorradores: ¿realmente ecológicos?

Muchos de nosotros hemos oído hablar de bombillos ahorradores de energía, y muy probablemente los usemos en nuestras casas. Estos bombillos tienen algunas características favorables, así como algunas desventajas.

Los bombillos ahorradores (o bombillos fluorescentes compactos, como también se les llama) en promedio tienen 8 veces la vida útil de un bombillo incandescente equivalente, mientras que tienen un consumo eléctrico entre 3 y 4 veces menor. Actualmente están disponibles variedades que iluminan tanto con tonos fríos como cálidos, son compatibles con las instalaciones eléctricas tradicionales disponibles en casas, apartamentos y comercios, y producen menos calor que las lámparas incandescentes.

El costo de los bombillos fluorescentes compactos es bastante más alto que el de los bombillos incandescentes (unas 5 veces el costo de estos), pero su mayor vida útil y menor consumo hacen que, en líneas generales, esta diferencia de costo sea bien compensada.

¿Cuál es entonces la desventaja?

Los bombillos fluorescentes compactos, como lo indica su nombre, usan la misma tecnología (o una muy similar) a los tubos fluorescentes tradicionales. Podemos visualizarlo como un tubo fluorescente muy delgado y que ha sido doblado muchas veces para poder caber en el espacio aproximado de un bombillo tradicional. Al igual que los tubos fluorescentes tradicionales, estos bombillos tienen una pequeña cantidad de mercurio, el cual es un elemento altamente tóxico, además de cancerígeno.

La presencia de mercurio dentro de bombillos ahorradores (y cualquier tubo de iluminación fluorescente) representa un peligro potencial por inhalación en caso de ruptura del bombillo. Además puede depositarse en forma de polvo en el suelo, muebles y alfombras, y puede absorberse incluso por la piel. El protocolo recomendado en caso de ruptura de uno de estos bombillos es:

  • Despejar el área y ventilarla bien, abriendo las ventanas, por al menos 15 minutos. Apagar aparatos de aire acondicionado o calefacción central durante este tiempo.
  • Recoger los trozos de vidrio más grandes usando una cartulina o cartón y guantes. Depositarlos en un frasco de vidrio con tapa metálica (preferiblemente) o en una bolsa tipo ziploc resistente.
  • Recoger los trozos pequeños usando cinta adhesiva, y depositarlos en el mismo recipiente.
  • Evitar en lo posible el uso de aspiradora. En caso de necesitar usarla, limpiar/lavar bien el filtro inmediatamente después y de ser posible usar una bolsa desechable.
  • Llevar el recipiente o bolsa con todos los residuos a un centro de reciclaje de bombillos fluorescentes compactos.

El mayor riesgo de los bombillos ahorradores es, sin embargo, el asociado a su mal manejo cuando llegan al final de su vida útil. La mayor parte de la gente está acostumbrada a desechar sus bombillos en la basura común cuando estos dejan de funcionar, y esto sí representa un riesgo alto de contaminación por mercurio en aguas y suelos una vez que la basura llega a vertederos u otros lugares donde es depositada y los agentes contaminantes de la basura -como el mercurio de los bombillos ahorradores- escapan al suelo.

¿Debemos eliminar los bombillos ahorradores entonces?

Los bombillos ahorradores representan grandes ventajas desde el punto de vista económico para el usuario final, ya que a pesar de su precio elevado, su vida útil es mucho mayor que la de los bombillos incandescentes convencionales, y el ahorro en costos mensuales de electricidad también es significativo.

Tal vez el mayor argumento usado en contra del uso de bombillos ahorradores es precisamente el de la posibilidad de contaminación con mercurio derivada del desecho de estos bombillos. Usualmente olvidan quienes usan este argumento que se produce una cantidad mucho mayor de este metal quemando combustibles fósiles en plantas de producción eléctrica que en los propios bombillos, por lo cual el uso de los bombillos ahorradores sí contribuye efectivamente a disminuir los niveles de mercurio que se liberan al medio ambiente, al disminuir el consumo eléctrico, especialmente en regiones donde aún se depende de combustibles fósiles para generar electricidad.

Imagen original: London Permaculture

La opción es reciclar

Todos los bombillos fluorescentes, tanto los tubos tradicionales, como los ahorradores, son reciclables. Existen plantas donde estos bombillos son desarmados de manera segura y todos sus componentes extraídos -incluyendo el mercurio- para ser reutilizados, cerrando de esta manera el ciclo ecológico del bombillo.

La posibilidad de reciclaje de sus componentes de manera segura, aunado a la baja probabilidad de ruptura de los bombillos, y los beneficios en el consumo eléctrico siguen haciendo de este tipo de iluminación la que representa el mejor balance costo/beneficio para uso en hogares y comercios. Ciertamente mucho mejor que los bombillos tradicionales de filamento incandescente.

La alternativa LED

Desde hace varios años se ha venido popularizando la tecnología de Diodos Emisores de Luz (LED) como alternativas tanto a bombillos fluorescentes como incandescentes. Su bajo consumo, larga vida útil y costos cada vez menores, además de un impacto ambiental casi nulo, van convirtiendo a este tipo de iluminación en la opción ideal para el usuario promedio.

Puedes leer una tabla comparativa de las tres tecnologías de iluminación en este enlace (en inglés): [Comparison Chart: LED / Incandescent / CFL]

Debe tomarse en cuenta, en todo caso, que un reemplazo masivo de bombillos fluorescentes compactos por luminarias LED, sin tomar las previsiones necesarias al momento de desechar los primeros, puede representar un riesgo ecológico mucho mayor que el de seguirlos usando un tiempo más.

[Imagen de cabecera: Reilly Butler]

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